martes, 16 de diciembre de 2008

Encuentro Liriano 2008











































Queridos Todos:

La del sábado fue una noche extraordinaria. A los que fuimos les agradezco tanta alegría, tanto amor y tanto reconocimiento. En especial a Adrianita que brindó generosamente su hermosa casa para recibirnos, fue un placer verla a ella y a toda su obra pictórica que me ha deslumbrado.

La protagonista de la noche: LA ENREDADERA, divina…era Jorge haciéndonos cosquillas todo el tiempo. En fin… los que estuvimos saben de qué hablo.
A los que no vinieron, tal como dice Rogelio, no se apenen, se va a repetir tantas veces como el deseo lo genere. Ayer le escribí esto a Francisco: “Nos divertimos, nos emocionamos y lo más importante es que todos reseteamos nuestro vínculo actual con tu tío. No nos quedamos en nostalgias del pasado, actualizamos nuestros sentimientos, nuestro presente vinculado a lo que Jorge nos dió a cada uno. Fue genial. Todos teníamos una "palabrita mágica" o un gesto en el recuerdo, que nos sigue "motorizando" en el día de HOY!!! Es tan alucinante!!!”

Adhiero a la propuesta de Rogelio de contarnos “aquella anécdota”, “aquella palabrita” que nos movilizó, tal como lo hicimos en esa ronda mágica que se armó de la nada.

En la próxima “entrega” daré mi testimonio.
Los quiero inmensamente.
Elena Sapino

3 comentarios:

Rogelio ...el oso de los caños de la casa dijo...

Elena
Adhiero plenamente a tus palabras, creo que es tal cual lo describis.

Y me gustaria rescatar la idea de que "reseteamos nuestro vínculo actual con Jorge". Que bella imagen!!

Me llena de optimismo y energia, lo veo como el comienzo de una nueva etapa en nuestra historia con Jorge.
Gracias!!!!!!!!

Anna O dijo...

HELEN QUERIDA!!!QUE HERMOSAS PALABRAS...GRACIAS A VOS POR HABER COMPARTIDO ESA NOCHE CON NOSOTROS.TE QUIERO UN MONTON.ANDREA

Maria Bilbao dijo...

Conocí a Jorge en el año 1984 en el Teatro del Río en San Isidro, vivo en Madrid. Nunca me olvido de el, me ayudó en el cambio. Llegué a su taller de teatro, destrozada con un matrimonio agonizante y cuatro hijos pequeños. Un día le hice una tarta para su cumple y le escribí una poesía donde entre otras cosas decía: "Jorge Lira tiene un taller donde delira los delirantes"
Me hizo una vez una devolución de una improvisación que me devolvió la vida
Un fuerte abrazo a quienes le conocen y a él donde quiera que este.